Enseñanza del esquí náutico para personas con discapacidad

En España, la enseñanza del esquí náutico para personas con discapacidad física, sensorial o psíquica fue promovida por las organizaciones Fundación También y Fundación Deporte y Desafío a principios de la década del 2000. La segunda realizó cursos desde 2002 a 2011 de la mano de Carmen de Mas i Caral, patrocinados por la Fundación Heberto Gut de Prosegur. Desde 2009, la cifra de licencias federativas nacionales en esquí náutico ha ido reduciéndose hasta las 723 registradas en 2015, para un total de 30 clubes. En un ciclo de insuficiente provisión de actividades, máxime en su vertiente adaptada, el Club Deportivo Esquí Náutico León dirige desde 2010 el principal foco nacional del esquí náutico adaptado a la provincia de León.

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Esquí náutico adaptado a persona con paraplejía – Embalse de Bárcena, León (Agosto, 2011).

Contextualización del esquí náutico para personas con discapacidad

La actividad física es importante para el mantenimiento de la salud en todas las personas. Los beneficios físicos, psicológicos y emocionales de la participación en actividades físicas para personas con discapacidad han sido descritos ampliamente. Por su parte, el esquí náutico consiste en el deslizamiento sobre el agua del deportista sobre uno o dos esquís arrastrado por una embarcación a la cual se une a través del agarre de un palonier. El esquí náutico es una actividad física dependiente de la resistencia anaeróbica aláctica y láctica, la fuerza muscular, la velocidad gestual, el equilibrio y la coordinación. Los esquiadores con discapacidad necesitan pocas adaptaciones materiales para esquiar igual que sus compañeros sin discapacidad.

Para la puesta en práctica de la actividad en el agua, se requiere una rampa de acceso a la misma, una embarcación específica de esquí náutico, una barra de esquí Barefoot, palonieres de tracción, chaleco salvavidas y una silla de esquí náutico adaptada (se trata de un esquí más largo y ancho de lo habitual con una silla anexada sobre la que ir sentado), con diversos tamaños de caja en función de la morfología del esquiador.

Para la realización efectiva de la actividad, el sujeto con discapacidad física se coloca sobre la silla de esquí náutico adaptada en la embarcación, y posteriormente es transportado hasta el agua por los técnicos. Una vez dentro, lleva a cabo un agarre en pronación a la barra de esquí fija a la embarcación. El piloto adecuará la velocidad de la embarcación para poder sacar a flote al sujeto y posibilitar su deslizamiento sobre el agua. Durante la sesión de aprendizaje, se pretende que el sujeto consiga esquiar durante el mayor tiempo posible (una media hora teniendo en cuenta las particularidades del esquí náutico: fatiga muscular, caídas, sensación de frio, etc.). Finalmente, el sujeto regresa a la embarcación ayudado de nuevo por los técnicos. En el caso de personas con discapacidad sensorial (por ejemplo, discapacidad visual o auditiva), o personas con discapacidad psíquica, la actividad puede ser llevada a cabo del mismo modo, exceptuando que el material utilizado no incluye la silla de esquí náutico adaptado sino el tradicional par de esquís.

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Esquiadores con discapacidad física: izquierda, amputación bilateral; derecha, paraplejía – Embalse de Barrios de Luna, León (Agosto, 2012).

Conceptualización de esquí náutico inclusivo

«Esquí náutico inclusivo» es un término reciente y aún casi desconocido, ya que apenas tiene vigencia en nuestro país. Su significado es fácilmente reconocible por lo sencillo de las tres palabras que lo componen, pero resulta difícilmente explicable por el complicado engranaje de sus mecanismos y, en consecuencia, su realidad o existencia.

Debemos diferenciar entre deporte inclusivo y adaptado. La naturaleza del adaptado es la aceptación de modificaciones que permitan la práctica deportiva por parte de personas con discapacidad, mientras que el inclusivo posibilita la participación conjunta de personas con discapacidad y sin ella.

La inclusión es, ante todo, una cuestión de derechos humanos y por consiguiente asume la defensa de una sociedad para todos. Se sustenta en la premisa que la comunidad debe satisfacer las necesidades de todos los individuos independientemente de sus particularidades y condiciones. La inclusión como principio de actuación nace en el ámbito educativo, extendiéndose a otros contextos y creando nuevos horizontes en el deporte y la competición.

Impulsar  la inclusión conlleva potenciar  la creación de culturas inclusivas, la producción de políticas inclusivas, y el desarrollo de prácticas inclusivas, permitiendo la participación como condicionante imprescindible dentro de todas las estructuras que engloba el deporte, deportistas, técnicos y directivos.

El Club Deportivo Esquí Náutico León se ha caracterizado por su proceso inclusivo en la provisión de esquí náutico adaptado, donde las demandas estructurales o de conducta se ajustan a la motivación, intereses y capacidades de los participantes, mediante dos perspectivas inherentes al campo de la actividad física adaptada y complementarias: un “enfoque basado en capacidades” y un “espectro de inclusión” que garantiza un ambiente en el que todas las personas  dispongan de las mismas oportunidades de participación.

 

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Demostración de esquí náutico inclusivo, corredores sin y con discapacidad física esquiando simultáneamente – Embalse de los Barrios de Luna, León (Octubre, 2014).

Formación de un equipo y eventos de esquí náutico inclusivo

Desde el Club Deportivo Esquí Náutico León se ha venido insistiendo desde su fundación en la formación inicial y evolución en el esquí náutico de personas con discapacidad, a través de la celebración anual de “Semanas de Deporte Adaptado al Esquí Náutico” y del “Certamen de Esquí Náutico Inclusivo de Castilla y León”, creando una base de deportistas de estas características, que fueran capaces de establecer una marca inicial en contexto competitivo para poder llegar a celebrar eventos de carácter inclusivo. De esta forma y gracias al trabajo y resultados obtenidos en el entrenamiento de los mismos, por primera vez en España se crea un equipo de corredores inclusivos en esquí náutico, procedentes de diferentes puntos de la geografía nacional, y que da cabida a lesionados medulares. De este modo, los deportistas con discapacidad pueden competir con deportistas ordinarios por la misma clasificación final, una circunstancia que en el esquí náutico cobra especial relevancia, puesto que ambos deportistas se relacionan con el medio acuático de igual manera: gracias a un esquí con el mismo diseño para unos y otros y con la salvedad de que los corredores ordinarios esquían de pie sobre el esquí y los corredores con discapacidad lo hacen sobre una silla fijada al esquí. Ambos esquiadores se valen de los mismos conceptos esenciales para obtener el resultado final, como la capacidad y radio de giro, aceleración, ritmo y timing adecuado a cada gesto técnico. Igualmente, el componente estratégico y el conjunto técnico-táctico es idéntico, debiendo trabajar ambos tipos de esquiadores aspectos esenciales como la anticipación, la suavidad y finura gestual en el franqueo de las boyas que marcan los giros y la optimización de la posición básica para cada uno de ellos en el cruce de olas o diagonales, siendo capaces de obtener aceleraciones y deceleraciones precisas. No en vano, y como hemos indicado anteriormente, se trata del mismo agua, barco y campo de slalom para ambos esquiadores.

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Equipo de corredores del Club Deportivo Esquí Náutico León. Temporada 2014 – Mirantes de Luna, León (Agosto, 2014)